Juan Carlos y su Nuevo Negocio


Quizás en algún momento veamos que nuestros problemas nos sobrepasan y pensemos que no contamos con nada que nos permita resolverlos. Pero no nos dejemos llevar, recordemos que con creatividad y poniendo en práctica nuestras habilidades, todo puede resolverse.

Juan Carlos Revollé tiene 18 años, vive junto a sus papás y su hermana mayor en La Molina, y estudia Negocios Internacionales en la USIL. Desde el año pasado, su familia comenzó a tener problemas financieros debido a que el pequeño negocio de sus padres no les daba las ganancias necesarias. Esto hizo que, tanto él como su hermana, vieran sus carreras en peligro.

Ante esta situación, ella, que ya iba avanzada en sus estudios de arquitectura, consiguió rápidamente unas prácticas. Su sueldo no era mucho, pero lo suficiente como para ayudar a sus padres y lograr continuar con la universidad.

Juan Carlos, por su lado, recién había empezado la carrera, por lo que no estaba en la posibilidad de conseguir prácticas pre profesionales. En ese momento él no sabía qué hacer, de verdad quería seguir estudiando en la universidad, pero todo indicaba que eso no sería posible.

Intentó de todo, vendió algunas cosas por internet, ayudaba a sus vecinos con algunas tareas, hizo polladas que vendía a sus amigos y también fue promotor de algunos eventos de discotecas.

Con esto último, se dio cuenta de que era muy bueno haciéndolo. Siempre había sido carismático y muy sociable, y recién se daba cuenta de la ventaja que esto podía ser. Entonces, viendo esto y sabiendo que le encantaban las fiestas, decidió organizar un evento propio, cerca a su casa, aprovechando que en la zona no hay discotecas ni lugares con eventos similares.

Y fue así que, con ayuda de un amigo que sabía de diseño, y con unos cuántos más que lo apoyarían promoviendo la fiesta, este año comenzó con su proyectoJuergas Revollé” y su primer evento llamado “Calypso Vol. 1 Luau”.


Y bueno, a pesar del riego que este supuso, fue todo un éxito. No solo logró que vayan sus amigos, sino que también, gente que no conocía, y con ello, una ganancia considerable en las entradas que le compraron. A todos les encantó la fiesta y el ambiente que había creado, tanto así que no terminaba el evento y ya le preguntaban cuándo sería el próximo.

Y ese próximo llegó, y así sucesivamente a lo largo del año, cada evento siendo mejor que el anterior.



Juan Carlos iba invirtiendo cada vez más, en lugares más grandes y en mayor decoración, para que más gente pueda disfrutar de sus fiestas, y como buen hombre de negocios, obtener mayores ganancias.




Al día de hoy, gracias a los ingresos de sus eventos, ha logrado completar lo que le faltaba a sus padres para pagar su universidad y sigue avanzando en cumplir su meta de terminar la carrera.
Salvador Padilla C.






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